Breve historia del pueblo de Quitu


Adoraban al sol y a la luna. En Quito construyeron un templo a la luna en lo que hoy es el barrio de San Juan y otro dedicado al sol en la elevación conocida como Panecillo.


Por José Villarroel Yanchapaxi

El nombre de lo que hoy conocemos como Quito, capital de la República del Ecuador, antiguamente Reino de Quito y durante la colonización española denominada Real Audiencia de Quito, se lo debe a Quitu, último régulo del pueblo de los Quitus cuyos dominios se extendían hasta los territorios de Aloag, Amaguaña, Calacalí, Chillo, Chillogallo, Conocoto, Cumbayá, Gualea, Guápulo, Guayllabamba, Lloa, Machachi, Píntag, Pomasqui, Puembo, Quinche, Sangolquí, Tumbaco, Uyumbicho, etc. Ninguno de estos nombres se pronunciaban con la vocal o sino con la u, pues el idioma de los Quitus carecía de la mencionada vocal.

Los Quitus fueron conquistados por los Caras, que habitaban por el año 1000 de la era cristiana, las costas de Manabí y que remontando la cordillera occidental de los Andes encabezados por Shyri Caran se establecieron a los pies del Pichincha.

Adoraban al sol y a la luna. En Quito construyeron un templo a la luna en lo que hoy es el barrio de San Juan y otro dedicado al sol en la elevación conocida como Panecillo. El templo al sol era cuadrada, todo de piedra labrada con bastante perfección, con cubierta piramidal, con una puerta abierta hacia el oriente acompañada de dos altas columnas que eran los observatorios de los solsticios para la regulación del año solar. Pusieron además 12 pilastras en contorno del templo, que eran otros tantos gnomones para señalar por su orden el primer día de cada mes.

A diferencia de los Quitus, que enterraban a sus muertos abriendo sepulturas en el suelos, los Shyris colocaban el cadáver en la superficie, en un lugar alejado de las poblaciones, y colocaban en su contorno las armas y alhajas de su mayor estimación. Concluida la ceremonia fúnebre, fabricaban a su alrededor un panel bajo de piedras brutas cubriéndolas en una especie de bóveda a modo de horno cargando encima piedra y tierra que se conocía como tola.

Su gobierno, nombrado por la Junta de Señores del reino, estaba marcado por la ley de la sucesión, se nominaba como Shyris a los hijos varones con entera exclusión de las hijas, y a falta de hijos, los sobrinos hijos de hermanas. El Shyri, cuya insignia era una gran esmeralda colocada sobre la frente, se casaba con una sola mujer y podía tener el número que quisiese de concubinas. Los asuntos de guerra y materias graves de estado que resolvía el Shyri, no podían ponerse en ejercicio sin la aprobación de dicha Junta y la y a su vez ésta no podía resolver sin la aprobación del Shyri.

Usaban una especie de escritura similar a los quipus peruanos. Se reducía a ciertos archivos o depósitos hechos de madera, de piedra o de barro, con diversas separaciones en las cuales colocaban piedrecillas de distintos tamaños, colores y figuras angulares. Con las diversas combinaciones registraban sus hechos y formaban cuentas de todo.

Fueron diestros en hacer tejidos de algodón y lana pero mucho más en curtir las pieles, y se supone son los inventores de labrar las piedras más duras, como las esmeraldas, por haberse establecido primeramente en la región de Manabí y Esmeraldas.

Mediante conquistas, los territorios de los Shyris se extendieron por el Norte hasta Cayambi, Otavalo, Dacha y Tusa (hoy provincias de Imbabura y Carchi) y por el Sur hasta las tierras de Llactacunga (hoy provincia de Cotopaxi) y más tarde, con el matrimonio de Toa y Duchicela, se anexa a los Puruhaes (hoy provincia del Chimborazo), y llegaron a dominar hasta la tierra de los Huancabambas.

En el reinado de Hualcopo Duchicela, Shyri 14, hacia 1450, el Reino de Quitu empezó desmembrarse, el Inca Tupac Yupanqui emprendía su campaña de conquistas. El Reino de Quitu fue conquistado por el inca no sin antes presentar una férrea defensa de los ejércitos comandados por Epiclachima.

A Hualcopo Duchicela le sucedió su primogénito Cacha, quien procuró recuperar los territorios perdidos por su padre y encontró obstinada resistencia por parte de los Cañaris adeptos a la dominación Inca.

Cacha tuvo una sola hija, llamada Pacha, a quien casó con Huayna Capac, sellándose así la conquista del Reino de Quito y la extensión del Tahuantinsuyu.

Pacha y Huayna Capac tuvieron dos hijos: Atahualpa y Huáscar. A la muerte de Huayna Capac se dividió el territorio de los Incas mientras, desde el viejo continente, hombres barbados con la cruz y la espada se hacían a la mar. Empezaba la historia de esclavitud, genocidio y despojo que resultó ser la Conquista de los españoles.


Fuente: Voltairenet.org


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