Cine ecuatoriano, una joya en América


En 1910,  en Guayaquil se constituye la primera empresa productora y distribuidora de cine:


Todo empezó gracias a soñadores y arriesgados. Con sus ideas lograron dar inicio a una de las industrias cinematográficas con más calidad de la región. El trabajo de hombres y mujeres que crearon cientos de historias para el público dio resultado y en este mes se celebra junto con la Independencia, años y años de hacer “buen cine”.
Inicios
El cine empieza en Ecuador en la década de 1920 con piezas de alto rango como el “El tesoro de Atahualpa”- primer largometraje argumental de la empresa Ecuador Film Co., dirigido por Augusto San Miguel en el 1924- y “Los invencibles shuaras del alto Amazonas”, destacado documental del italiano Carlos Crespi.
Pero antes de esa década -de acuerdo a la investigadora Wilma Granda en la Cronología del Cine Ecuatoriano-  en 1906 el italiano Cario Valenti (empresario transeúnte del cinematógrafo) llegó a Guayaquil donde filma y exhibe los primeros registros cinematográficos en Ecuador como: Amago de incendio, ejercicio del cuerpo de bomberos, procesión del corpus en Guayaquil.
“En 1908, inaugurado el ferrocarril, se difunde con mayor intensidad el cinematógrafo. La empresa Casajuana hace ese trayecto y se establece en Quito. Motiva, además, a músicos nacionales para que acompañen al cine silente”, escribe Granda.
Después, en 1910,  en Guayaquil se constituye la primera empresa productora y distribuidora de cine: “Ambos Mundos”, impulsada por Francisco Parra y Eduardo Rivas Orz. Además se inaugura el “Edén” primera sala de cine en esa ciudad. Otro momento crucial lo representó Jorge Cordovez Chiriboga al construir e inaugurar las salas de cine: ‘Variedades’, ‘Popular’, ‘Puerta del Sol’ y ‘Royal Edén’. En estas se estimulaba la asistencia -especialmente de niños y mujeres- con la rifa de golosinas, artículos domésticos, libras esterlinas y entradas gratuitas al cinematógrafo.
“También, en 1921, la serie informativa ‘Gráficos de Ecuador’ filmada por ‘Ambos Mundos’ exhibe las cintas denominadas “de propaganda nacional”, las cuales se aspiraba exhibir a nivel internacional”, continua Granda.
Además en ese año ‘Ambos mundos’ produce “la más impresionante y bella de las películas cinematográficas nacionales”: ‘Los funerales del General Eloy Alfaro’. Mientras que la Ecuador Film Co. estrena “Se necesita una guagua”, con la actuación, producción y dirección de Augusto San Miguel. En el 1925 se inauguraría “Un abismo y dos almas”,  y más adelante “El desastre de la vía férrea”.
Luego de este periodo el cine nacional se dedicó a los documentales, los noticieros y los reportajes turísticos promocionales, con la excepción de dos largometrajes argumentativos en 1950.
Desarrollo
A partir del 1960, intelectuales como Ulises Estrella, director de la Cinemateca Nacional, impulsan aun más el cine. Por otro lado, se fortalece el género documental.
“Ecuador Sono Films, de Alberto Santana, convoca a un concurso de “simpatía y aptitud” para protagonizar el primer filme parlante nacional: ‘Se conocieron en Guayaquil’. Este se estrena el 23 de diciembre”, afirma Granda, autora del texto “El Cine Silente en Ecuador 1895-1935”.
Otro hecho importante fue  la fundación de la Industria Cinematografica C.A.  por el guayaquileño Gabriel Tramontana. Este asume, durante cuatro decadas, una “ vastisima obra de promoción filmica para instituciones publicas y privadas”.
“Durante el denominado boom petrolero, varios productores como Cuesta Ordoñez, Industria Cinematográfica Ecuatoriana, Rodrigo Granizo, José Corral, Empresa Granda, Cadena y Gallardo, entre otros, filman la obra pública del gobierno nacionalista revolucionario del General Rodríguez Lara”, continua Granda.
Unos años después, en 1977,  los canales 8 de Quito y 2 de Guayaquil organizan el Primer Concurso Nacional de Cortometrajes de Cine y Televisión.
Un evento que sentaría las bases sobre las leyes de cine en el país fue la constitución y la legalización de la Asociación de Autores Cinematográficos del Ecuador (ASOCINE). Su primer presidente fue Gustavo Guayasamín.
Este ciclo se cierra con el estreno de uno de los documentales nacionales más premiados en Ecuador y en el extranjero: “Los hieleros del Chimborazo”, realizado por Gustavo e Igor Guayasamín.
Boom
Luego de experimentar con documentales y noticieros, a partir de la década de 1980, la cinematografía ecuatoriana “retornó a la producción de largometrajes”. Algunos directores como Jaime Cuesta con su pieza “Dos para el camino” y Edgar Cevallos con la “Daquilema” y “Una araña en el rincón” sobresalen en esa década. También se vuelve a la adaptación cinematográfica con el filme “La Tigra”, en 1989, obra de José de la Cuadra, con el director Camilo Luzuriaga.
“Con Mandato 040 del Instituto de Patrimonio Cultural, se declara al cine ecuatoriano como parte del patrimonio cultural del Estado, y se delega su custodia a Cinemateca Nacional del Ecuador. Se considera patrimonio fílmico a toda filmación, en cualquier formato, que realice un nacional o un extranjero en el Ecuador y que tenga diez años de antigüedad”, recuerda Granda.
También se establece la muestra de cortometrajes “Ecuador en corto” y la “Corporación Ecuador para largo”, como una plataforma de proyectos cinematográficos.
En el 2002, Mateo Herrera estrena su primer largometraje “Alegría de una vez”, que participa en doce festivales internacionales de cine. Obtiene dos premios: Mejor Película y Mejor Guión en el Festival Internacional de Cine Atlanta Dohlonega, 2002.
Una fecha de suma importancia fue la declaración del 7 de agosto como día del cine ecuatoriano, en homenaje a Augusto San Miguel y el estreno del primer largometraje ecuatoriano el 7 de agosto de 1924.
Logro
Luego de 19 años de lucha -el 24 de enero de 2006- el Congreso Nacional aprueba, por amplia mayoría, las observaciones de la Comisión de Educación y Cultura, entre ellas: la eliminación de las preferencias arancelarias, la supresión del porcentaje propuesto sobre el Fondo de Cultura para el Fondo de Cine y la ratificación de la obligatoriedad para el Banco de Fomento y la Corporación Financiera de abrir líneas de crédito para el cine, con tasas de interés y plazos preferenciales. Además, se ratifica la inclusión del Fondo de Cine en el presupuesto del Estado.
“Más de veinte de años de lucha concretan una Ley de Cine en Ecuador, proceso que se iniciara en 1977, cuando se constituye el gremio de cineastas ASOCINE y con la gestión de sus primeros presidentes: Gustavo Guayasamín, Ulises Estrella, Hernán Cuéllar, entre otros”, escribe la autora. “El colectivo actual que impulsa la aprobación de la Ley reconoce los nombres de cineastas como Raúl Kalhifé, Lilián Granda, Pedro Saad Herrería, César Carmigniani, Rodrigo Cueva, Juan Martín Cueva, Armando Salazar, Manolo Sarmiento, Jorge Luis Serrano, Toty Rodríguez, el diputado Marco Proaño Maya y el Ministro de Educación Raúl Vallejo, entre otros”, añade.
Además en ese año se inscribe la primera Ley de Fomento al Cine Nacional, que ofrece incentivos a la industria cinematográfica y crea el primer Consejo Nacional de Cinematografía, entidad que contaría con fondos para créditos, premios, producción, concursos.

Otro logro lo constituyó la creación del “Premio Augusto San Miguel”, en homenaje al pionero del cine de ficción en Ecuador y como un estímulo para escritores y artistas que disponen de obras en proceso de creación.

FILMES DESTACADOS
Un cambio radical en el cine ecuatoriano lo representan los filmes: “Ratas, ratones, rateros” (1999) y “Crónicas” (2004) del director Sebastián Cordero.
El estreno mundial del largometraje de ficción “Ratas, ratones y rateros”, se realiza en el Festival de Venecia. Recibe premio en el Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, Italia, como mejor película y mejor ópera prima. “Más de ciento diez mil personas acuden a ver la película durante las primeras semanas de exhibición, cifra record en los últimos diez años”, enfatiza Granda.
Mientras que el papel de la mujer toma relevancia con el filme “Qué tan lejos” de la cuencana Tania Hermida al recibir el “Zenith de Plata” en el Festival de Cine de Montreal en la categoría ”pera Prima. “Varias semanas en cartelera y una altísima taquilla le aseguran ser una de las pocas películas ecuatorianas que recupera sus costos en el mercado nacional”, puntualiza la investigadora.
Otras producciones destacadas constituyen los documentales “El Comité” de Mateo Herrera; “Cuando me toque a mí” del director Víctor Arregui; “Esas no son penas” de Anahí Hoeneisen; “Blak Mama” de Miguel Alvear y Patricio Andrade.
 En la actualidad ese país presenta de seis a siete largometrajes cada año y, de acuerdo al director Sebastián Cordero en una entrevista realizada para la pagina web Cinerama.com, “hay una generación de cineastas jóvenes que han estudiado fuera y que están regresando a Ecuador y haciendo sus primeros proyectos”.

Fuente: listindiario.com


Te ha gustado este artículo ? Compártelo :

Twitter Facebook Google Plus Linkedin

Únete a la conversaciónCancelar

Nombre :

Correo electronico :

Comentario