El diablo se apodera de Píllaro


El principal personaje de la Diablada de Píllaro no está solo en la danza, le acompañan las guarichas, los capariches (barrenderos) y la pareja de línea, que es la incorporación de los españoles en la diabólica comparsa.


El primer día del año, el diablo suele tomarse el espíritu de los habitantes de Píllaro. Los pobladores no solo deciden vestirse de color rojo que caracteriza a este personaje de la mitología, sino que buscan parecerse a él colocándose las más endemoniadas máscaras destacadas por grandes cuernos y filudos colmillos.
 
Los lugareños además parecen estar poseídos de una energía que les permite bailar con un frenesí que sale del alma.

Personajes

El principal personaje de la Diablada de Píllaro no está solo en la danza, le acompañan las guarichas, los capariches (barrenderos) y la pareja de línea, que es la incorporación de los españoles en la diabólica comparsa.
 
Una de las localidades que participa en la Diablada Pillareña es Marcos Espinel, ubicada a dos kilómetros de la cabecera cantonal. Al medo día de ayer, los habitantes que participan en este desfile empezaron a llegar con la vestimenta que caracteriza a cada uno de los personajes.
 
Sebastián Carreño, personificó al diablo. Para eso usó medias color carne, zapatillas de lona negras, pantaloncillos y camisa de color rojo y tela espejo, también un pañuelo de seda, un una especie de látigo al que llaman acial, y la careta y la corona que es la parte más importante del atuendo.
 
Entre los personajes también están las parejas de línea, las mujeres visten un elegante vestido de pliegues y los hombres un pantalón y camisa, ambos llevan una careta de malla. Son los únicos personajes sobrios de la comparsa, porque el diablo y las guarichas despliegan toda su energía en la danza.

 
El baile

La cancha cubierta de Marco Espinel fue el sitio de concentración, ahí llegaron los diablos, guarichas, barrenderos y las parejas de línea para ultimar los detalles de su vestimenta, maquillaje y caretas. Al mismo tiempo compartían un coctel de licor y bailaban al ritmo de la banda de pueblo ‘Los Docentes’.
 
Alrededor de las 13:00 se desplazaron por una estrecha carretera que les conduce a Píllaro. La banda nunca deja de tocar y ninguno de los personajes pierde el paso o la energía en los dos kilómetros de recorrido.
 
En el camino otros participantes se unen para conformar una masiva danza que se extenderá hasta el 6 de enero, en donde participan otras 12 partidas de Píllaro.

Fuente: lahora.com.ec


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