Andrés Gómez llenó de gloria al tenis ecuatoriano


Ganar un Grand Slam es algo que se consigue con mucho trabajo y sacrificio, horas de entrenamiento y preparación.


Raúl Viver
Andrés Gómez Santos, nacido en Guayaquil el 27 de febrero de 1960, es el único tenista en la historia del tenis ecuatoriano en conseguir un título en un torneo de Grand Slam, en el Abierto de Francia en 1990, en París.

Roland Garros, como es conocido universalmente el torneo francés, fue el escenario de la hazaña del zurdo porteño, quien con 30 años de edad venció al joven estadounidense André Agassi, que era el amplio favorito.

Al levantar el trofeo de campeón en el torneo más importante del planeta sobre canchas de arcilla, Andrés alcanzó la meta más importante de su carrera profesional, que había comenzado en enero de 1979, y que en ese inolvidable 10 de junio de 1990 alcanzó su punto más alto.

Andrés, con 9 años de edad, fue inscrito por su padre, Pedro Pablo Gómez, en la escuela del Guayaquil Tenis Club, dirigida en esa época por Miguel Olvera, y comenzó a perfilarse como uno de los alumnos más destacados. Pero su atención no estaba dedicada exclusivamente al tenis, pues también practicaba fútbol, baloncesto, tenis de mesa y surf.

En 1974, a sus 14 años, obtuvo los títulos provinciales en las categorías de 14 , 16 y 18 años y representó por primera vez a Ecuador en el campeonato sudamericano Sub-14 en Montevideo, Uruguay.

En 1976, junto a Donny Lovo, ganó el campeonato sudamericano en dobles categoría 16 años, en Guayaquil. Y Ecuador logró también el título por equipos con Andrés, Donny y quien les escribe, que también tuvo el honor de formar parte de ese equipo.

En 1977, en Caracas, Andrés venció en la final de singles al venezolano Pepe Bóveda y ganó su primer campeonato sudamericano en singles en la categoría 18 años.

En 1978, como compañeros de equipo, logramos el campeonato por equipos categoría 18 años en Bogotá, al vencer a Brasil. Andrés perdió la final de singles frente al brasileño Cassio Motta.

Ese mismo año gana 3 medallas de oro en singles, dobles y por equipos, en los Juegos Sudamericanos (Odesur) y debuta en Copa Davis con 18 años, con un triunfo contra el peruano Alberto Franco, en la victoria 4-1 sobre los sureños.

En 1979 Andrés inicia su carrera profesional. Su primer torneo lo juega en Bonita Beach, Florida, un torneo satélite equivalente a un torneo futuro actual. Sin contar con el ranking ATP, recibe una invitación para participar en el torneo clasificatorio, en el que competían 128 tenistas de todo el mundo y solamente 8 accedían al cuadro final. Tras conseguir el paso al cuadro principal, gana 6 partidos más y se corona campeón, un comienzo increíble. Este joven zurdo ecuatoriano comenzaba a llamar la atención por su servicio, su golpe de forehand con un top spin envenenado, su toque en la red y su potencia física.

Viajamos por primera vez a Europa en mayo de ese año, acompañados por el entrenador australiano Bob Brett, quien trabajaba en la prestigiosa academia de Harry Hopman en Largo, Florida, donde entrenábamos.

Ese viaje fue pagado por la empresa francesa Rossignol, gracias a la gestión de Harry Hopman. Andrés sabía que tenía que aprovechar esa gran oportunidad. Los resultados no tardaron en llegar, en su segundo torneo en el Viejo Continente, en el torneo ATP de Múnich, Alemania, el equivalente a un ATP 250 de hoy, gana tres partidos en la clasificación y tres más en el cuadro principal al vencer, entre otros, al excampeón de Wimbledon, el checo Jan Kodes, para meterse a semifinales, donde cae frente al top 10 polaco Woltjek Fibak.

En noviembre, en el ATP de Quito, da la gran sorpresa al derrotar al estadounidense Vitas Gerulaitis #4 del ranking mundial, en la segunda ronda, alcanzando así las semifinales. De esta manera cierra su primer año dentro del circuito profesional, como el #61 del mundo, una de las grandes revelaciones de la temporada con apenas 19 años de edad.

En 1980 llega a su primera final en un torneo ATP, en Sarasota, Florida, y termina la temporada en el puesto 44. En 1981 gana su primer título ATP en Bordeaux, Francia, y se afianza dentro de los 30 mejores del mundo en dobles. Junto al chileno Hans Gildemeister consiguen el título de dobles en Roma.

Obtenemos también ese año el Campeonato Sudamericano por Equipos, la prestigiosa Copa Mitre en Guayaquil y Andrés gana el título sudamericano en singles.

En 1982 obtiene uno de los torneos más importantes sobre canchas de arcilla, el Abierto de Italia, en Roma, apabullando por 3 sets a 0 al norteamericano Elliot Telstcher. Además, se convierte en profeta en su tierra, ya que, al ganar la última edición del ATP de Quito, asciende en el ranking hasta el puesto 15.

En 1983, con Andrés liderando el equipo de Copa Davis de Ecuador, logramos junto a Ricardo Ycaza el ascenso al Grupo Mundial por primera vez, al vencer a Brasil por 5-0. En 1984, Andrés, ahora entrenado por el ecuatoriano Colón Núñez, vence en Niza, Roma -por segunda vez-; Washington, Indianápolis y Hong Kong, y alcanza los cuartos de final en Roland Garros, Wimbledon y el US Open y asciende hasta el quinto lugar en el escalafón mundial en Copa Davis. Conseguimos el histórico triunfo contra Argentina en Buenos Aires por 4-1, Andrés vence a José Luis Clerc y Martín Jaite; y en dobles con Ycaza a Clerc-Jaite para ubicarnos dentro de los 8 mejores equipos del planeta. Andrés fue un gran jugador de dobles y en 1986, junto al yugoslavo Slobodan Zivojinovic, gana el abierto de Estados Unidos en dobles. Así alcanza el primer lugar en el ranking en la modalidad y su primer trofeo de Grand Slam. En 1988 gana su primer trofeo en Roland Garros en dobles con el español Emilio Sánchez Vicario. Andrés sigue cosechando torneos ATP, en singles y dobles, y se mantiene dentro de los 10 mejores del mundo la mayor parte del tiempo en los años previos a su triunfo en Roland Garros, antes de 1990. Ya había jugado 4 torneos de Maestros, reservados a los mejores de la temporada. Ganó un total de 21 títulos ATP en singles y alcanzó otras 14 finales, y 33 títulos de dobles y 18 finales, números realmente impresionantes.

Ganar un Grand Slam es algo que se consigue con mucho trabajo y sacrificio, horas de entrenamiento
y preparación.

Fuente: telegrafo.com.ec


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