El más tulcaneño de todos


Allí nacieron los mejores ciclistas del país, como Hipólito Pozo, triunfador de la primera vuelta, y su hermano Jaime, quien ganó en la categoría novatos.


Fausto Almeida Cárdenas y el ciclismo ecuatoriano

Dice ser el más tulcaneño de todos. "A todos acá les gusta la papa, especialmente la chola, pero a mí me gustan más las cholas que hay en Tulcán", afirma, y deja oír su risa aguda, dibujada en su rostro de pómulos salidos y labios gruesos.

Fausto Almeida Cárdenas, de 67 años, inicia así su conversación, rica en anécdotas, sobre su vida en estas tierras.

Es el propietario de la radiodifusora Ondas Carchenses, constituida en el parlante de la ciudad "porque todos la escuchan". La voz de Almeida está identificada con la del pueblo.

Nunca ingresó a la política, "pero sí he dado el micrófono a todos los políticos, para que no se resientan". Cuenta que a los 16 años entró a trabajar en la emisora de propiedad de Horacio Herrera. Unos seis años más tarde, Herrera decidió venderla pero no encontraba clientes. "Yo no tenía ni un sucre", afirma Almeida. Agrega que la Curia se interesó en comprar la casa de Herrera pero este puso como condición la compra de la radio.

"Como necesitaban la casa para la Curia, el padre Mejía me propuso que yo comprara la radio, para lo cual él me sirvió de garante. Así completé 35.000 sucres y adquirí la estación en 1957", relata. Después comenzó a surgir hasta que "nos hemos metido en el corazón del pueblo".

Recuerda que en la rebelión carchense contra el tributo implantado por José María Velasco Ibarra, en 1961, la fuerza pública sacó los tubos de los transmisores para evitar la difusión de las noticias.

Le sobran anécdotas. Cuenta que en un día de Inocentes, hace unos 10 años, cuando hubo escasez de papas casi le queman la radio por anunciar, "de chiste", que el gobernador de entonces iba a vender el producto

Almeida tiene tres hijos y ha recibido decenas de condecoraciones; se considera el maestro de los locutores de su terruño. "La radio es mi vida, Tulcán es mi tierra y no los dejaré ni con la muerte", dice.
 
Sangre de ciclistas
La gloria del ciclismo carchense empezó hace 35 años, con la organización de la primera Vuelta Ciclista al Ecuador, que recorrió 1.001 kilómetros y tuvo un costo de 120 mil sucres.

Allí nacieron los mejores ciclistas del país, como Hipólito Pozo, triunfador de la primera vuelta, y su hermano Jaime, quien ganó en la categoría novatos.

De esa fecha hasta la actualidad no ha existido equipo o ciclista del país que haya terminado con la hegemonía mantenida por los carchenses. De las 22 ediciones de la vuelta al Ecuador, 18 han sido ganadas por representantes de Carchi y tan solo cuatro por extranjeros (tres colombianos y un brasileño).

Nelson Polivio Dávila, dirigente provincial y nacional del ciclismo, quien participó como médico desde la organización de la primera vuelta, en 1966, recuerda que los viejos tiempos fueron mejores “por las hazañas, sacrificio y competitividad que brindaban los participantes”.

Hoy la competencia se ha convertido en un problema para los organizadores. Se necesita mucho dinero, infraestructura y apoyo para poner en marcha una edición ciclística, dice Dávila.

Por otro lado, la crisis económica por la que atraviesa el país es un obstáculo: “El precio de una bicicleta oscila entre los 4.000 y 6.000 dólares, razón por la que los ciclistas, que en su gran mayoría son humildes habitantes del campo, quedan al margen”.

Para que resurja el deporte se rememora constantemente el ejemplo de Pedro Rodríguez y Juan Carlos Rosero. El primero ganó cinco veces la Vuelta al Ecuador y triunfó en el giro de Táchira (Venezuela). Rosero ganó cuatro giros en Ecuador, la Clásica de Boyacá y fue quinto en la Vuelta a Colombia, en 1992.


Fuente: eluniverso.com


Te ha gustado este artículo ? Compártelo :

Twitter Facebook Google Plus Linkedin

Únete a la conversaciónCancelar

Nombre :

Correo electronico :

Comentario