El Pasillo - Identidad musical del Ecuador


A mediados del siglo XX el pasillo logró su más brillante resplandor ya que aparecieron un sinnúmero de compositores que convirtieron a este tipo de melodía en el símbolo musical ecuatoriano...


Lcda. Sylvia Herrera

Al hacer memoria acerca de los orígenes de la música en el Ecuador, es necesario referirse a la época precolombina en la cual las distintas culturas, por carecer de un sistema de notación musical, no pudieron dejar mayores evidencias musicales. Mario Godoy, en su libro
Breve historia de la música del Ecuador
, menciona que en aquella época se utilizaron instrumentos de percusión y de viento que eran elaborados con materiales que tenían a su alcance, como la caña guadúa, huesos o plumas de aves, que utilizaban para la fabricación de los instrumentos de viento, especialmente rondadores, la dulzaina, ocarinas y flautas de pan; mientras que las pieles curtidas de los animales y los troncos eran empleadas para los de percusión, entre ellos los bombos, cajas y xilófonos.Según el Padre José María Vargas, O.P., con la llegada de los españoles, los sacerdotes franciscanos Fray Jodoco Ricke y Fray Pedro Gocial, y los laicos Gaspar Becerra, Andrés Lazo, entre otros, tomaron a cargo la enseñanza musical, de carácter religioso, a partir de 1551, inicialmente orientada a los indios y luego a los mestizos y criollos huérfanos. Con el paso del tiempo, los indígenas se convirtieron en profesores del ya establecido colegio franciscano de San Andrés. Debido a lo anterior, los pocos compositores de la época, orientaban su trabajo hacia la realización de canciones populares, casi siempre con motivos religiosos. Uno de los primeros e importantes compositores del que se tiene conocimiento, en el siglo XVII, es Diego Lovato, sacerdote párroco de San Blas y organista de la Catedral que se constituyó en el primer músico mestizo. Durante los primeros años de la república, los compositores dejaron de lado el tema religioso y empezaron a poner énfasis en la música popular interpretada por las bandas de pueblo. Cabe mencionar, que para esa época todas las unidades del ejército contaban ya con bandas que compusieron e incursionaron también en la música militar.En el siglo XIX, en las ciudades era tradicional concurrir a los salones a bailar valses, polcas y pasodobles y en general música elegante europea. En las fiestas populares era común escuchar tanto pasodobles y valses aún cuando la música mestiza como los pasacalles y aires típicos, que más bien se destacaron en el siglo XX, predominaba. Hasta mediados de este siglo, se destacaron Francisco Coronel, Manuel Blasco, Mariano Baca, Ignacio Miño, Juan Agustín Guerrero, entre otros.En cambio, en el campo, la situación era totalmente diferente; la música, al compás de rondadores, dulzainas, bombos, sonaba muy triste y melancólica, aunque se continuaba escuchando por el significado ritual y ceremonial que tuvo para sus antepasados.

Un hecho importante a mediados del siglo XIX (28 de febrero de 1870) fue la creación del Conservatorio de Música de Quito, según Decreto Ejecutivo del Presidente Gabriel García Moreno, institución musical que estuvo bajo la dirección de Antonio Neumane. Allí nacieron los primeros músicos académicos, especialmente intérpretes, entre los que se distinguió Carlos Amable Ortiz quien aportó significativamente al pasillo ecuatoriano.En los primeros años del siglo XX, compositores académicos como Luis Humberto Salgado, empezaron a incursionar en la música de cámara y sinfónica, pero manteniendo el sentido nacionalista.En adelante, más intérpretes y compositores han ido apareciendo. Unos incursionando en nuevos géneros y otros manteniéndose en lo netamente ecuatoriano. De todas maneras, como en muchos aspectos, el sentir de los ecuatorianos por hacer prevalecer “lo nuestro” siempre se pondrá de manifiesto, por lo que la buena música ecuatoriana, no será la excepción. Será inmortal, trascenderá la barrera del tiempo.

Este emblemático género musical que inicialmente se lo llamó “El Colombiano(a)”, en Ecuador es en algunos casos de movimiento rápido, lento y de tonalidad menor .El pasillo ecuatoriano que es muy conocido internacionalmente, se caracteriza por ser nostálgico y muy sentimental.
“…………. se escribe en compás de 3/4, generalmente su estructura responde a la forma: A – B – B; a veces A – B – C, con introducción o “estribillo” de 4 a 8 compases, ahora, en tonalidad menor, donde predomina lo que tradicionalmente se llama la pentafonía andina, con notas de paso o “píen”, o la eptafonía, con base pentafónica; en el siglo XIX, predominó la tonalidad mayor. En la métrica (representación en el papel de la percepción psicomotora), actualmente se usa la forma: dos corcheas, silencio de corchea, corchea, y negra”

A lo largo de su evolución como género musical, el pasillo incorporó elementos de ritmos románticos europeos como el lied alemán y el fado portugués. Así lo afirman Isabel Carrión, autora de Antología del Pasillo (1958; p. 958) quien considera que el pasillo es una amalgama del Yaraví y la lied romana y Gabriel García Cevallos que asume que es un ritmo parecido a la lied alemán. En cambio, Gerardo Falconí sostiene que se deriva del sanjuanito nativo.José María Vargas, O.P., historiador ecuatoriano, ubica al pasillo en la época colonial como
“expresión de regocijo navideño”
. El colombiano, Jorge Añez indica que no se ha encontrado ningún tipo de evidencia en la que se cite al pasillo durante los siglos XVII o XVIII. Añez, inclusive afirma:
“El pasillo no es exclusivo de nuestra tierra [Colombia], puesto que también lo tienen Venezuela y Ecuador. Los neogranadinos lo llamaban valse del país, y actualmente en Venezuela se conoce con el nombre de valse. Más como también sabemos, ha sido imposible señalar en cuál de estas naciones -Ecuador, Venezuela, Colombia - se meció la cuna del elegante y típico ritmo. En cuanto a Colombia se refiere, tampoco pudiéramos decir en qué Departamento se cantó o se bailó el primer pasillo.”
Según Johannes Riedel:
“El pasillo data de inicios del siglo XIX. Su antepasado, el ‘noble’ valse austríaco, encontró su camino a través de España y de ahí hacia el Nuevo Mundo, más específicamente a Venezuela. Los ecuatorianos nunca han olvidado este linaje musical. El pasillo nació poco antes de la época Bolivariana. Creció en tres países Sud Americanos: Venezuela, Colombia, y Ecuador (...). El pasillo, otra vez con el vals, finalmente emigró al Ecuador, durante la segunda mitad del siglo diecinueve. Gradualmente adquirió las cualidades musicales que ahora tiene (...) El pasillo es adaptable y puede ser, ya sea, una pieza instrumental, o puede ser tocada y cantada simultáneamente. La forma instrumental es más antigua, pero la versión vocal, es más popular. En el Siglo XIX, el pasillo instrumental era escuchado en los salones de baile, o en las casas particulares de la clase alta, conjuntamente con otras danzas – el valse, la polka, el escocés, y la mazurca. A través de los años, sin embargo, el pasillo instrumental también encontró su camino, a través de importantes arreglos musicales, para todo tipo de bandas, las bandas de pueblo, como también las bandas militares”

En cambio, otras personalidades, como Mario Godoy, investigador musical y compositor, afirma que el pasillo o colombiano es una derivación del vals europeo y el bolero español que adoptaron variaciones hasta cuando fueron remplazados por el pasillo. Cabe señalar que antes de los años treinta del siglo XIX, época en la que se desarrollaron muchas de las guerras de la Independencia Gran Colombiana, el Pasillo o Colombiano ya era conocido entre los músicos populares. Después de estas diferentes guerras de independencia, la mayor parte de los soldados músicos retornaron a sus respectivos países y otros, como el argentino Juan José Allende, se radicó en el actual Ecuador e incluso fue el primero que presentó una propuesta de Himno Nacional al Congreso de esa época (1865). Al inicio, los primeros pasillos fueron conocidos como “valses al estilo del país” o como “colombianos o colombianas”. Estas últimas denominaciones nos llevan a cuestionarnos el porqué de ellas. Muchas podrían ser las respuestas que justifiquen el uso de este nombre. A continuación se incluyen algunas razones que podrían justificar su utilización:1. El guayaquileño, José María de Antepara, el 15 de marzo de 1810, publicó en Londres, con este nombre, el periódico
“El Colombiano”
del que se editaron cinco números, de los cuales el primer número, se refirió a la insurrección de Quito de 1809. Hasta el 15 de mayo de 1810, en España fue prohibida su circulación ya que fue calificado de “Papel Incendiario” y consecuentemente se impidió su libre introducción en América

2. Francisco de Miranda (1750 - 1816), venezolano, uno de los criollos más cultos de su tiempo, hombre universal, militar, músico (flautista); precursor de la independencia americana, héroe de tres revoluciones, tenía como idea la unidad y libertad de América latina - el
“continente colombiano”
. Simón Bolívar, en 1826 llamó al precursor Miranda
“el más ilustre colombiano”

3. “El Patriota de Guayaquil”, primer periódico de Guayaquil, (26-05-1821) continuamente señalaba en sus subtitulares: a la “República de Colombia, cuartel general de Guayaquil”, “pueblo de Colombia”. En 1827, se suspendió su publicación para dar paso a un nuevo periódico con el nombre de: “El Colombiano del Guayas”.4. El 13 de septiembre de 1826,
en Guayaquil
, Simón Bolívar dio esta proclama:

“¡Colombianos
! El grito de vuestra discordia penetró mis oídos en la capital del Perú, y he venido trayéndos una rama de oliva. Aceptadla como el arca de la salud (...) ‘Colombianos! Piso el suelo de la patria; que cese, pues, el escándalo de vuestros ultrajes, el delito de vuestra desunión. No haya más Venezuela, no haya más Cundinamarca: todos seamos colombianos, o la muerte cubrirá los desiertos que deje la anarquía.

5. La primera Carta Política
“Constitución del Estado del Ecuador” mantiene el propósito confederativo con los otros Estados de Colombia “para formar una sola nación con el nombre de República de Colombia.”.
Cuando surgió la Republica del Ecuador, la Asamblea Constituyente reunida en Riobamba (14 de agosto de 1830), entre otros artículos establecía: “El Estado ecuatoriano se une y confedera con los demás estados de Colombia”

(Art. 2); “son ecuatorianos los nacidos en el territorio, los naturales de otros estados de Colombia avecinados en el Ecuador y los militares al servicio del Ecuador” (Art. 10). 6. El Presidente Eloy Alfaro, en 1900, pidió al Congreso la autorización para proponer a los gobiernos de Colombia y Venezuela, la creación de una nueva “Confederación Colombiana”. Por tanto, se puede determinar que en las primeras décadas del siglo XIX, el término “Colombia” se empleó para identificar a los países que conformaron la Gran Colombia, logrando unificar en diferentes aspectos a toda la región, incluso en la música. A inicios del siglo XX este género musical salió de los salones de baile en los cuales la aristocracia criolla, en sus largas veladas, bailaba un ritmo más acelerado que el vals, obligando a los bailarines a dar pasitos cortos o “pasillos”, nombre con el que se lo empezó a identificar. Es evidente que este género fue un baile de parejas “agarradas o entrelazadas” característico de los estratos populares, que prontamente ganó espacio, por ser un “baile de pareja unida”. En adelante, el pasillo tuvo tan buena acogida que inclusive se convirtió en el repertorio favorito de las bandas institucionales, de los músicos aficionados que generalmente se reunían en las peluquerías y de las estudiantinas barriales. Fue el repertorio infaltable en las veladas, serenatas, tertulias familiares, grabaciones, audiciones de radio, etc. Por varias décadas, los pasillos fueron transmitidos sin partituras por medio de tradición auditiva, pero de los estudios realizados se han encontrado partituras de pasillos correspondientes a finales del siglo XIX. Luego apareció el “pasillo canción”. En los siglos XIX y XX, en cambio bandas de música como la Banda de la Sociedad Primero de Mayo de Loja (1921); Banda de la Sociedad Obreros de Loja (1922); Banda de la Fábrica Textil El Prado de Riobamba (1925); Banda de la Sociedad Alianza Obrera del Azuay, Banda del Gremio de Albañiles de Guápulo, Pichincha, apoyaron su difusión. Su temática ha sido muy amplia al igual que su repertorio. A lo largo de su existencia se han compuesto pasillos con textos o poemas tristes y pesimistas; instrumentales o con textos de diferente tópico como los dedicados a varias ciudades del Ecuador; los que cantan al amor, a la esposa, a la madre, a la mujer ecuatoriana, a los ojos, a Cristo, a la Virgen María, etc. Además de los mencionados, existen los irreverentes como el titulado Rebeldía del compositor Ángel Leonidas Araújo Chiriboga que en su tiempo fue prohibido por la iglesia católica por su contenido; los que se refieren a la mujer como una infiel, ingrata, mala, perjura, engreída, maldita, hipócrita, etc., pero no por el uso de estos calificativos, se puede afirmar que el pasillo sea una canción de ofensa, insultos o desprecio. No se puede generalizar, aún más cuando no se conoce a profundidad el género y sus repertorios.Por otro lado, según investigaciones, en el Ecuador, se distingue también varios sub-géneros como el pasillo costeño, serrano, rockolero, de reto, místico, entre otros. En base a la investigación musical de Mario Godoy, el pasillo “serrano”, por la influencia del yaraví suele ser más melancólico y el “costeño” festivo y más rápido. Así, en la Sierra, se reconocen variantes regionales como el pasillo de la Sierra Norte que ha estado muy bien representado por importantes compositores como Carlos Amable Ortiz, Marco Tulio Hidrovo, Guillermo Garzón y Miguel Ángel Cazares; el de la Sierra Sur: el pasillo azuayo de Francisco Paredes Herrera y Rafael Carpio Abad y el pasillo lojano de Segundo Cueva Celi y Salvador Bustamante. Dentro del pasillo costeño se destacaron Nicasio Safadi, Enrique Ibañez Mora, Carlos Solís y Constantino Moreira.Por todo lo mencionado, se puede ratificar que a mediados del siglo XX el pasillo logró su más brillante resplandor ya que aparecieron un sinnúmero de compositores que convirtieron a este tipo de melodía en el símbolo musical ecuatoriano. Este despegue se debió básicamente a dos razones: la primera a que para este tiempo, este género, ya gozaba de la preferencia de la población, y la segunda, especialmente, porque se empleó las letras de importantes poemas pertenecientes a los poetas de la generación de los decapitados como Medardo Ángel Silva autor del pasillo de gran popularidad “El alma en los labios”, José María Egas autor de “Invernal”, Arturo Borja, Ernesto Noboa y de los posmodernistas como Jorge Carrera Andrade, Gonzalo Escudero, César Andrade y Cordero, Miguel Ángel León y Abel Romero Castillo.
Así también, se debe mencionar a José Ignacio Canelos quien hizo importantes aportes al Pasillo, al compositor Francisco Paredes Herrera, a Carlos Brito Benavides compositor del afamado Pasillo “Sombras”, Segundo Cueva Celi, Jorge Araujo Chiriboga, al dúo de Plutarco y Rubén Uquillas “Los Riobambeños” y a Enrique Ibañez y Nicasio Safadi quienes conformaron el dúo “Ecuador” que en los inicios se convirtieron en los mejores intérpretes de las primeras canciones ecuatorianas que se grababan en Estados Unidos en discos de carbón. Entre las intérpretes del pasillo ecuatoriano de gran resplandor a mediados del siglo XX que dieron mayor realce a este género musical están:
Carlota Jaramillo,
“La reina del pasillo ecuatoriano”, que se caracterizó por su extraordinaria voz y magnífico dramatismo en la interpretación de “Sendas distintas” y al inolvidable dúo de oro de las hermanas Mendoza Sangurima, “Las Alondras del Guayas”. A la época de florecimiento del pasillo le siguió un momento de transición por la presencia de ritmos extranjeros como los boleros, tangos, valses y ritmos tropicales muy difundidos por las radiodifusoras. A la par de lo que sucedía con los nuevos ritmos, varias radiodifusoras como la Estación riobambeña “El Prado” (primera emisora ecuatoriana, 1925-1939) del Ingeniero Carlos Cordovéz Borja, Radio HCJB, La Voz de los Andes, Radio Quito, La Voz de La Capital; Radio Tarqui, en Quito; al igual que las emisoras: Cóndor, Cenit, América, Cristal, etc., en Guayaquil, con sus programas en vivo, contribuyeron a que intérpretes como el dúo conformado por Luis Alberto Valencia “el Potolo” y Gonzalo Benítez con sus interpretaciones “Vamos linda”, “Ojos verdes” y “Nunca”, las hermanas Mendoza Suasti con el pasillo “Siempre seré bueno” de Francisco Paredes Herrera cuya versión no ha sido todavía superada, Pepe Jaramillo “El señor del pasillo”, Marco Tulio Hidrobo, los dúos: de los hermanos Danilo y Eduardo Miño Naranjo, quienes se dieron a conocer luego de su triunfo en un Festival Internacional en el que interpretaron el Pasillo “Tú y yo” de Francisco Paredes Herrera, de los Hermanos Villamar, Ayala Coronado, Bowen Villafuerte, Valencia Aguayo; los tríos: Los Embajadores, Los Brillantes, Los Indianos, Los Reales, Los Soberanos, Los Montalvinos, Los Zafiros, Los Diplomáticos, entre otros, sean más populares.
La Estación El Prado cumplió un papel preponderante en la difusión del Pasillo ya que gracias a ella, este género musical alcanzó presencia internacional. En los años veinte, treinta y cuarenta del siglo XX, algunos pasillos compuestos por compositores ecuatorianos, principalmente de Francisco Paredes Herrera, Cristóbal Ojeda, Carlos Brito Benavides, Gonzalo Vera Santos, etc. fueron grabados en México, Cuba, y Argentina por cantantes extranjeros como: Juan Arvizu, Margarita Cueto, Guty
Cárdenas, el Dúo Briceño y Añez, Luis Álvarez, José Moriche, Conchita Piquer; Pilar Arcos; Sofía del Campo; Carlos Mejía; Nano Rodrigo, Sarita Herrera, Perla Violeta Amado, Juan Ernesto
Peronet, Los Trovadores Criollos, Alfredo Sadel, etc.No se puede dejar de lado a los solistas: Olimpo Cárdenas, Eduardo Zurita, Eduardo Brito, Fresia Saavedra, Tito Del Salto, Segundo Bautista, Lilián Suárez, Patricia González, Hilda Murillo, Mélida María Jaramillo, Lida Uquillas, Paulina Tamayo, Margarita Laso, Irma Aráuz; Se incluyen los conjuntos: Los Barrieros, (Rodrigo Barreno, y Gonzalo Carrasco, trompetistas), Los Gatos; Quimera; los pianistas: Huberto Santacruz, Paco Godoy; los guitarristas: Carlos Bonilla, Segundo Bautista, Nelson Dueñas, Naldo Campos, Terry Pazmiño, entre otros, quienes fueron o son considerados grandes intérpretes de pasillos ecuatorianos, pero que lamentablemente al ser sus catálogos discográficos reducidos, el impacto internacional ha sido mínimo o casi nulo. Y por supuesto, Julio Jaramillo, compositor e intérprete ecuatoriano de mayor trascendencia dentro de la música popular latinoamericana del siglo XX que en Ecuador es considerado como el mejor y más grande cantante de todos los tiempos.Julio Alfredo Jaramillo Laurido, conocido como “El Ruiseñor de América”, nació en Guayaquil el 1 de octubre de 1935. A la edad de dieciséis años se presentó en programas para aficionados en diferentes radioemisoras. Sus primeras grabaciones las realizó con el trío Los Soberanos y a dúo con Fresia Saavedra. Posteriormente lo hizo a dúo con Olimpo Cárdenas, Daniel Santos, Pepe Jaramillo y Alci Acosta. Dentro de su carrera musical fue importante la presencia de Carlos Rubira Infante, Nicasio Safadi y Carlos Solís Morán quienes contribuyeron en su formación artística.La gran fama que adquirió Jaramillo le permitió recorrer por todo el Ecuador y por países como Perú, Bolivia, Argentina, Puerto Rico, Panamá, Nicaragua, Honduras, Guatemala, El Salvador y Costa Rica, Chile y Uruguay, país en donde le bautizaron con el nombre de Mister Juramento por su brillante interpretación del bolero “Nuestro Juramento”. Grabó alrededor de 4000 discos de larga duración, cantó pasillos, valses, tangos y boleros que le dieron popularidad a nivel internacional. Participó junto a Enrique Guzmán en la película “Romance en Ecuador” que se filmó en nuestro país en la que interpretó el pasillo “Sombras”. La letra del Pasillo “Elsa” y de varias canciones dedicadas a su madre es de su autoría.Lamentablemente, Julio Jaramillo, el JJ, como lo llamaba la gente, murió tempranamente a la edad de 43 años, el 9 de febrero de 1978.Luego de la muerte de este importante símbolo musical ecuatoriano, por iniciativa del señor Mario Godoy Aguirre, en el gobierno del Arquitecto Sixto Durán Ballén, siendo Subsecretaria de Cultura la doctora Rosalía Arteaga, por Decreto Ejecutivo No. 1118 del 30 de septiembre de 1993, en honor al “Ruiseñor de América”, Julio Jaramillo, se declaró al 1 de octubre de cada año como “Día del Pasillo ecuatoriano”, fecha que coincide con la de su nacimiento.Con relación al pasillo “rockolero” o comúnmente llamado “corta venas” se sabe que empieza su aparecimiento a partir de los 70´s cuando el Pasillo poético-romántico ha llegado a la cúspide de su éxito. El pasillo “Faltándome tú” de Carlos Falquez e interpretado por los hermanos Villamar es considerado como el mejor ejemplo musical de ese período.Hay que recalcar que hasta esta época, entre muchas cosas, el pasillo era poético, mucho más elaborado, los arreglos orquestados, existía acompañamiento de los músicos populares quienes debían repasar intensamente, por lo menos dos semanas, antes de grabar uno o dos temas para no arruinar la grabación, aspectos que posteriormente quedan relegados. Parte de esta responsabilidad se le atribuye a la tecnología (equipos de grabación, sonido estéreo, nuevos instrumentos musicales, soportes sonoros: discos, cassettes, discos compactos, DVD, mp3, etc.) que contribuyó a la proliferación de estudios de grabación que incorporaron grabadoras de varios canales o pistas que apoyaron e incrementaron la producción musical en serie, es decir la muerte del producto. Este hecho provocó que cada músico o cantante grabe en canales separados o corrija individualmente sus errores, prospere la producción discográfica y surjan gran cantidad de “estrellas fugaces” de la canción ecuatoriana. Además de lo señalado, mucha obra inédita de grandes compositores no fue grabada en vista de que los creadores de la letra y música no encontraron la posibilidad de hacer producción musical sobria. Los altos costos de producción musical e incluso el incremento de la piratería fonográfica provocaron que artistas, músicos y compositores perdieran interés en continuar con este arte.
En opinión de Antonio Godoy, productor fonográfico del Sello ARAVEC y Director del Programa “Romance Ecuatoriano” de la radio Católica Nacional, el pasillo rockolero se caracteriza por ser musicalmente sencillo, las interpretaciones son flébiles, los textos son poco poéticos y sin mayor calidad. Dentro de los compositores precursores del pasillo rockolero están Abilio Bermúdez, Ulpo Muñoz y Vicente Reyes Palmas. Lo consolidaron Fausto Galarza con su pasillo”17 años”, Ricardo Realpe con “Dios no quiera”, Máximo León con “Te fuiste”, Naldo Campos con “Parece mentira”, Óscar Guerrera, Roberto Calero Piedrahita, Wilfrido Alfredo Parrales, Walter Escobar, Wilson Velasco y Segundo Rosero.En cambio entre los intérpretes representativos están: Kike Vega, Máximo León, Roberto Zumba, Claudio Vallejo, Noé Morales, Héctor Jaramillo, Segundo Rosero y Ana Lucía Proaño.Algo que se debe destacar es que en esta última década, artistas como Juan Fernando Velasco, cantante contemporáneo, ha contribuido positivamente, a través de su música, para que los jóvenes tengan un acercamiento con la música nacional, especialmente con los pasillos. El pianista Paco Godoy y Marlon Valverde, tenor ecuatoriano, realizaron un importante trabajo discográfico denominado “Raíces, los mejores pasillos y sus mejores intérpretes” en el cual se ha recopilado significativos y antiguos pasillos ecuatorianos, entre los que se destacan: Sendas distintas, Pasional, Lamparilla, Ángel de luz, Esta pena mía, Corazón que no olvida, Un rosario de besos, entre otros. Otros intérpretes de los últimos años que han decidido mantener el estilo tradicional e incorporar nuevos temas al repertorio nacional son el Grupo Quimera, el Trío Pambil, Margarita Lasso, Piedad Torres y Norma Navarro.Ecuador es uno de los países más ricos en cultura la misma que se refleja en cada una de las expresiones, como en este caso la música y dentro de ella el sentimental pasillo ecuatoriano. Es imprescindible sentir y demostrar orgullo de ser ecuatorianos valorando y retomando estos géneros musicales ancestrales. La trascendencia e impacto que pueda generar el pasillo en las nuevas generaciones dependerá mucho de factores como la creatividad, competitividad y trabajo ético de los compositores ecuatorianos, de la calidad que ofrezcan sus nuevos productos y especialmente del trabajo de difusión entre los niños y jóvenes para que la música continúe siendo conocida y reconocida por todo el mundo porque la buena música como el buen vino es oro fino, mientras que la música sin estética está condenada al olvido.

Fuente: academia.edu


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Comentario
  • Max :   2017-02-23 11:10:59
    Muy interesante la historia... un gran trabajo
    Responder
  • Hugo :   2017-02-23 11:10:59
    Felictaciones
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