Guitarra da ritmo a culturas nativas en Ecuador


La música es parte del folclore de los pueblos ancestrales. Los instrumentos integran la identidad de este patrimonio sonoro.


La guitarra es uno de los instrumentos en común que comparten  los pueblos de la Sierra y de la Costa.
Los Salasakas, Puruhaes, en la región andina, son dos de las culturas nativas que hacen el uso de este instrumento musical; sin embargo, no son las únicas, pues en la zona costeña el pueblo montuvio pone ritmo a sus alegres melodías a través de la guitarra.
Cuenca es uno de los rincones del país donde se elabora este instrumento de manera artesanal y son pocas las personas dedicadas a este oficio.
La lluvia oscurece más el largo pasillo que se recorre por el patio de una antigua casa patrimonial en La Condamine, tradicional barrio cuencano. 
Un sencillo letrero en la pared indica con una flecha el lugar donde se ubica el Taller de Cuerdas Benalcázar, donde se agolpan decenas de guitarras que esperan un dueño apasionado por la música.
Entre la delgada viruta que cae de la fina madera, el polvillo del delicado trabajo de pulir ese noble material y el olor a carpintería da forma a aquel instrumento musical Patricio Benalcázar, de 70 años, el último artesano de guitarras profesionales clásicas en Cuenca.
Trabajo. Lo hace con eucalipto y ébano, maderas nobles, aunque de menor calidad sonora, en relación con la de palo santo, madera que no puede importar por sus condiciones económicas y porque en el país está prohibida su tala. 
“Es la mejor para elaborar una guitarra”, afirma.
Desde su juventud, en su natal San Bartolo, del cantón Sígsig, sus manos largas y delgadas han fabricado más de cinco mil guitarras clásicas hasta la fecha. 
Pero solo las últimas las cataloga como las mejores, porque en ellas aplicó los conocimientos adquiridos en Madrid.
Se perfeccionó. En la capital española residió 14 años, perfeccionó su arte y se especializó con las enseñanzas que le transmitió un maestro. 
“Desde niño, cuando dormía, sonaban en mis oídos melodías diferentes a las de mi entorno. Cuando era adolescente, mi padre compró una radio y a través de la emisora La Voz de los Andes escuché por primera vez música clásica en la que se destacaban los acordes de la guitarra y desde entonces me enamoré de ella”, expresa.
Tan enamorado está Patricio de su arte que pese al alto costo de sus guitarras, en relación con las que se fabrican con la tecnología actual, prefiere continuar en ese oficio heredado desde su tatarabuelo.
Es que hoy en día pocos compran sus creaciones “por el precio”, dice, pues una puede costar más de mil dólares.
Por eso quiere enviar sus instrumentos a España para que se vendan como guitarras de segunda, donde, junto con Japón, las aprecian y pueden costar unos 3 mil euros (unos 4 mil dólares).
En el país una guitarra profesional elaborada con madera palo santo puede costar alrededor de 3.000 dólares y las de ébano y eucalipto mil dólares, mientras que las no profesionales y de fabricación en serie están entre 30 dólares y 60 dólares.
Los artesanos aseguran que el valor siempre va a variar según el material de la guitarra.
Melodías. En Loja los Saraguros dan ritmo a las tradicionales danzas como “EI Sarawi”. En el caso de Manabí, en el pueblo montuvio “El baile de la iguana” es acompañado con la guitarra.

Fuente: eldiario.ec


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